Un claro suspenso tras haber leído estos días algunas críticas desde NNGG a la política fiscal del Gobierno en materia de vivienda, por la que a partir de 2011 las rentas más altas no podrán acogerse a la deducción por la compra de una vivienda. Es decir, aquellos que cobren más de 24.000 euros al año (unos 1.400 euros netos al mes en 14 pagas) no podrán desgravar la compra de su vivienda, algo que sí harán aquellos que cobren menos de 1.400 euros al mes, es decir, más del 60 por ciento de la población española y la práctica totalidad de los jóvenes.
Probablemente, este cálculo sea difícil de elaborar por aquellos a los que sus situaciones personales y económicas les alejan en buena medida de la realidad cotidiana de nuestro país, pero debieran saber que la acción política y de gobierno va dirigida a toda la población, no sólo a unos pocos.
Además, aquellos que critican esta medida deberían contar también, el gran impulso que se va a dedicar desde el Gobierno central al alquiler de viviendas, equiparando la deducción por alquiler de una vivienda a la de compra, algo que beneficia especialmente a los jóvenes de nuestro país. Además, se aumenta la deducción del arrendador hasta el 60%, pudiendo llegar al 100% si el arrendatario es menor de 30 años o hasta los 35 años en contratos ya existentes, es decir, los jóvenes españoles. Unas mejoras en las deducciones por alquiler de viviendas que, hay que recordar, fueron eliminadas por el PP en sus 8 años de Gobierno y que Zapatero ha recuperado y mejorado.
Criticas por tanto, hechas desde el desconocimiento y la lejanía de los problemas de los jóvenes. El Partido Popular y su organización juvenil debieran preocuparse de los problemas reales de los jóvenes madrileños, una comunidad que se encuentra a la cola de Europa en inversión en educación, ocupando el último puesto de toda España en porcentaje de PIB destinado a esta materia.
O quizás, podrían explicar porqué el Gobierno de la Comunidad de Madrid, de su mismo partido, ha presentado unos Presupuestos en los que la inversión en educación desciende un 1,1%; contarnos por qué baja por segundo año consecutivo la inversión para las Universidades; por qué sigue descendiendo la inversión en investigación (en España desde 2004 se ha incrementado un 174%); o por qué la única partida que crece es, casualmente, la destinada a la educación concertada mientras la pública sigue su caída en picado. ¿Acaso no son estas políticas importantes para los jóvenes madrileños?
Probablemente sea por lo mismo que han criticado la política de vivienda del Gobierno de España que redunda en la lucha contra la burbuja inmobiliaria, la especulación y los precios inaccesibles para los jóvenes. Es decir, porque lo último en lo que están pensando en el Partido Popular es en defender las necesidades y dar soluciones a los problemas de todos los madrileños y madrileñas y no sólo a los de unos pocos.





